La salud por el calzado, un derecho universal

The Open Shoes es un proyecto para mejorar el bienestar usando un calzado apropiado.

Prototipos de entresuela The Open Shoes.
Prototipos de entresuela The Open Shoes.

Partiendo de la idea de que la salud es un derecho universal y no algo exclusivo de quienes pueden pagar grandes cantidades por ella, ha surgido el proyecto The Open Shoes. Básicamente consiste en un calzado de bienestar de código abierto, de forma que se universalice el acceso a un buen calzado, que mejore nuestra salud.

The Open Shoes ha sido seleccionado dentro del proyecto Crowdsasuna, por la Agencia Vasca de Innovación, Innobasque, como un proyecto innovador en materia de salud. Actualmente, con el apoyo de la Fundación la Caixa, se encuentra en plena campaña de crowdfunding. Es decir que cualquier persona, empresa o institución interesada puede colaborar con el proyecto, con pequeñas cantidades (desde 10 euros), obteniendo por su colaboración alguna recompensa, muchas veces simbólica, pero sabiendo que ha sido partícipe de un proyecto importante para la salud. Además, la Fundación la Caixa, aporta una cantidad similar (hasta un máximo de 50 euros por aportación). Es decir que una aportación de 10 euros se convierte, para The Open Shoes, en 20 euros. En la página del proyecto (http://goteo.org/project/the-open-shoes) está perfectamente explicado el destino de los fondos que se están recaudando. Y además es urgente tomar acción al respecto, porque, cuando escribimos este reportaje, quedan 8 días y, si no se obtiene el mínimo necesario, todo ello se devuelve a los colaboradores y The Open Shoes no recibe ninguna aportación.

Imprimiendo en 3D un prototipo The Open Shoes.
Imprimiendo en 3D un prototipo The Open Shoes.

Diseño y funcionalidad
El diseño y la funcionalidad no siempre caminan de la mano. Esto, en principio, no es ni bueno ni malo. En base a esta evolución hay productos que pueden convertirse en obras de arte, perdiendo la función inicial para la que fueron creados. El problema surge cuando nos empeñamos en seguir usándolos para que cumplan su cometido original. Es muy probable que existan productos menos estéticos —aunque esto, lógicamente, es cuestión de opiniones y de modas— pero que realicen mucho mejor su cometido.

En sus orígenes, el calzado era simplemente una protección para los pies, para evitar que sufriesen heridas con elementos cortantes que pudieran encontrarse en el suelo. Nada más que eso. Es decir, que no impedían el movimiento normal de los pies; la musculatura de la planta seguía trabajando y el cuerpo se adaptaba a cada terreno, de forma que toda la cadena musculoesquelética trabajaba correctamente. Además, durante miles de años, el cuerpo humano evolucionó en la naturaleza caminando sobre terrenos semiblandos e irregulares, lo que aún potenciaba más todo lo anterior.

Pero hace unos pocos años, nos hemos trasladado a las urbes, hemos perdido esas irregularidades y hemos convertido el suelo en algo duro y liso que provoca que cada paso que damos suponga un importante impacto en nuestras articulaciones, en nuestra espalda, etc. La forma de caminar ha cambiado, pues al desplazarnos por terrenos duros y lisos dejamos de ejercitar musculatura importante, como la de los tobillos o la espalda, con lo cual empezamos a ser más propensos a determinadas dolencias.

Logotipo de The Open Shoes.
Logotipo de The Open Shoes.

Y la cosa no termina ahí, porque el calzado empieza a evolucionar siguiendo unos criterios estéticos que muchas veces maltratan nuestros cuerpos. Esto es especialmente sangrante en el caso de las mujeres a las que los dictados de la moda llevan a usar unos zapatos que acaban pasando factura en forma de juanetes, pies deformes, dolores de espalda y otros males.

Es necesario recuperar una forma natural de caminar. No se trata de acabar con la industria del calzado, sino de conseguir que esta sea consciente de la importancia que su producto tiene para la salud de la población. Si alguien quiere fabricar unos zapatos espectaculares, con unos tacones de vértigo, es libre de hacerlo, pero, como se hace con el tabaco, debería ser obligatorio explicar en la caja que pueden ocasionar juanetes, espolón calcáneo, metatarsalgias, tendinitis, dolores de espalda…
Muchas veces se ha hablado de los costes para las arcas públicas que supone, por ejemplo, el tabaco. Pero nadie ha dicho nada hasta ahora del coste que supone el uso de un calzado inapropiado: los gastos en traumatología, rehabilitación, bajas laborales, etc.

Escáner de pisada calzando zapatos con tacones altos.
Escáner de pisada calzando zapatos con tacones altos.

Hace unos años surge el concepto de calzado de bienestar. Muy brevemente se puede decir que se trata, ni más ni menos, que de un calzado que nos haga caminar de la manera más parecida a la que la evolución ha llevado a nuestros cuerpos. Pero en general nos encontramos con varios inconvenientes: no suele ser un calzado estético (según las normas a las que nos hemos ido acostumbrando), es un calzado generalmente caro y mucha gente desconoce su existencia.

En ese contexto surge el proyecto The Open Shoes con la idea de generar un calzado de bienestar de código abierto y modular. Esto supone varias cosas: que cada persona va a poder fabricárselo, total o parcialmente, en su propia casa (gracias a las impresoras 3D), o va a poder comprar los diferentes módulos que lo componen.

Escáner de pisada calzando zapatos convencionales.
Escáner de pisada calzando zapatos convencionales.

Como el calzado es de código abierto, la propia comunidad de usuarios podrá ir aportando sugerencias y realizando cambios para que la pieza fundamental, la entresuela, vaya mejorando. Esta pieza tendrá una importante función: será la que absorba gran parte de los impactos que sufrimos al caminar en terreno duro, distribuirá el peso del cuerpo en toda la planta —como si caminásemos en un terreno semiblando— y generará una ligera inestabilidad que hará que trabajen los músculos que no lo hacen con el calzado convencional. Al integrarse en el interior del calzado, permitirá que el resultado final sea estéticamente similar al de los zapatos a los que estamos acostumbrados, en lugar de esas suelas mastodónticas que tiene habitualmente el calzado de bienestar y que generan cierto rechazo en muchas personas.

Una ventaja más que aportará el proyecto será la modularidad, que permitirá que con un único juego de entresuelas podamos disponer de diferentes modelos de zapatos, pues únicamente habría que pasar el interior a otra carcasa para cambiar totalmente de estilo. En caso de que alguna de las piezas se deteriore, no habría que prescindir de todo el calzado, lo cual aporta al proyecto también un tinte ecológico, pues se producirán muchos menos desperdicios.

Escáner de pisada calzando calzado de bienestar.
Escáner de pisada calzando calzado de bienestar.

En fin, un proyecto que ofrece muchas ventajas, pero que no está impulsado por ninguna gran multinacional, por lo que necesita un pequeño apoyo. Y, como decimos, no son grandes cantidades, por lo que cualquiera podemos hacerlo.

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