En 2020, más de tres millones de vehículos serán completamente eléctricos

Una de las preocupaciones de la automoción del futuro tiene que ver con la emisión de gases contaminantes. Por ello, el salto del coche de combustión al eléctrico es ya una realidad. Se calcula que en 2020 más de tres millones de vehículos serán totalmente eléctricos. Este proceso comenzará con los híbridos (eléctricos con una pequeña pila de combustible). Con este tipo de vehículos se conseguirá una reducción del 90% de óxidos nítricos.

Según un estudio realizado por Gt Motive, empresa experta en herramientas de valoración de siniestros, con expertos del mundo de la automoción, este cambio hacia la sostenibilidad es necesario para el medio ambiente, pero en él se invertirán grandes recursos y esfuerzos por parte de talleres y conductores

Movilidad sostenible
El paso del automóvil de combustión al híbrido y finalmente al eléctrico es una realidad a la que ya hemos llegado y en unos pocos años el parque mundial será totalmente eléctrico, aunque los procesos serán lentos y en ocasiones costosos, sobre todo para los talleres pequeños.

La gasolina es cara y se está agotando luego, por el bien del medio ambiente y el ahorro económico, es incuestionable el paso al híbrido (con un pequeño motor de combustión) y más tarde al coche eléctrico, aunque para ello habrá que mejorar las baterías.

Se calcula que el próximo año de los 82 millones de vehículos que se fabrican anualmente sólo trescientos mil serán eléctricos, pero un millón doscientos mil serán híbridos. En 2020, tres millones de vehículos funcionarán totalmente con electricidad.

Pero no nos engañemos. La mejora del medio ambiente tiene un coste adicional. Elementos específicos del coche, como es la pintura, han visto aumentados sus costes por la adaptación a la normativa medioambiental que exige la desaparición paulatina de pinturas con base disolvente en aras del uso exclusivo de pinturas en base agua.

Adaptabilidad del taller
Uno de los problemas al que se enfrentan los talleres es la adaptabilidad a los sistemas electrónicos.

El principal reto para el taller es preservar la seguridad, tanto para el conductor como para el que lo repara, ya que se calcula que algunas de las baterías de los coches eléctricos tendrán 400 vatios, lo que puede provocar una descarga mortal si la manipulación no se efectúa correctamente.

Trajes especiales, alfombrillas y herramientas aislantes, voltímetros… serán algunos de los elementos necesarios para la correcta manipulación del vehículo.

Pero el proceso será difícil para los talleres, que tendrán que adaptarse a la electrónica y habrá que preparar al personal técnicamente.

Según Miguel Sánchez, responsable de marketing de Gt Motive, “aunque creemos que la adaptación a la tecnología ecológica es necesaria, no debemos olvidar que supondrá todo un desafío, tanto para talleres como para los usuarios. Estos últimos verán incrementarse entre 6 y 10 euros el precio medio por reparación en cada siniestro, por ejemplo, si hablamos en términos de pintura”

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