Aprobado en España entecavir, el primer fármaco que actúa de forma selectiva contra la hepatitis B

El Ministerio de Sanidad ha autorizado el uso de entecavir en España para el tratamiento de la hepatitis B. Este medicamento, que comercializa Bristol-Myers Squibb con el nombre Baraclude, es el primero diseñado para actuar en forma selectiva contra la replicación del virus B de la hepatitis (VHP), que está presente en el 1,5% de la población española. Eso supone que unos 800.000 personas conviven con la infección. De ellos la mitad presentan una enfermedad activa con un virus que replica y que requiere tratamiento.

«Hemos depositado muchas esperanzas en entecavir por su elevado potencial antiviral y su menor tasa de resistencias. Debido a estas características, este medicamento se convertirá probablemente en un arma de primera elección para luchar contra la infección«, comenta el doctor Rafael Esteban Mur, jefe del Servicio de Hepatología del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona.

La hepatitis B es la infección del hígado más grave y frecuente en todo el mundo y está considerada la principal causa de cáncer después del tabaco. El objetivo de los medicamentos es mantener la carga viral (cantidad del virus en sangre) baja y evitar la aparición de resistencias. La pérdida de sensibilidad del virus a los fármacos disponibles es uno de los aspectos que más preocupa a los médicos. Se estima que casi la mitad (un 40%) de los pacientes tratados con el antiviral más utilizado, lamivudina, ha desarrollado resistencias al cabo de dos años. «Es un riesgo inevitable cuando se utilizan de forma aislada; por eso es probable que en un futuro tengamos que combinar distintos medicamentos como se hace actualmente para luchar contra el VIH«, comenta el doctor Esteban Mur.

Se estima que un millón de personas en Europa se infectan cada año por este virus, que es cien veces más contagioso que el VIH, responsable del SIDA. Sin embargo, pese a su gravedad y frecuencia, es una infección infradiagnosticada. «En la mayoría de los casos no provoca síntomas que alerten al paciente. Tampoco hay una búsqueda activa por parte de los profesionales, que dan prioridad a otras enfermedades igualmente graves que sí ‘dan la cara’ desde el principio», explica el doctor Esteban Mur. Al infradiagnóstico también contribuye su desconocimiento, la lenta progresión de la enfermedad y el estigma que acarrea al ser asociada con el consumo de drogas o la promiscuidad.

Detener la progresión
Un correcto tratamiento evita que la enfermedad evolucione y que el paciente desarrolle complicaciones, que pueden conducir a una descompensación hepática, la cual se produce cuando existe una afectación severa del hígado que provoca una insuficiencia de la función de ese órgano. «Cuando esto ocurre el paciente puede presentar lesiones que son ya irreversibles«, advierte el doctor Esteban Mur.

El porcentaje de pacientes con hepatitis B crónica con cirrosis que evoluciona a carcinoma hepático es alto. Este cáncer se diagnostica cada año entre el 4 y el 10% de estos enfermos.

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